Estados Unidos ha sacado a Filipinas de su "lista de vigilancia prioritaria" de la piratería intelectual, aunque en los centros comerciales de Manila los vendedores ambulantes normalmente ofrezcan copias de los últimos éxitos de Hollywood.
El viernes es uno de nuestros días más ocupados. La gente siempre se abastece", dijo Raúl, un vendedor, mientras los clientes estudiaban atentamente los estantes de discos pirateados en su puesto, entre los que se incluyen películas como "Munich" y "En la cuerda floja", que todavía están en el cine.
Washington modificó el jueves la clasificación de la piratería en Filipinas a "normal" después de que el país del sudeste asiático, famoso por sus falsificaciones de películas, música, software y ropa, aumentara sus redadas y reforzara los controles sobre las licencias el año pasado.
Adrián Cristóbal, líder de la Oficina de la Propiedad Intelectual de Manila (IPO), dijo que la decisión de Estados Unidos reconocía "los grandes pasos que hemos dado en proteger la propiedad intelectual".
El año pasado, las autoridades se incautaron de bienes - como zapatos, juguetes y cigarrillos - valorados en alrededor de 1.150 millones de pesos (unos 19 millones de euros). Los bienes pirateados a veces son destruidos por apisonadoras y estos eventos se emiten en las noticias.
Pero esta es sólo la punta del iceberg.
El viernes, el Daily Inquirer filipino informó de que los contrabandistas estaban inundando el mercado con copias falsas de la victoria en Las Vegas del héroe del boxeo nacional Manny Pacquiao.
El vídeo original de la pelea de Pacquiao se comercializa entre 199 y 299 pesos (entre 3 y 5 euros), pero los ambulantes la estaban vendiendo por 20 pesos (unos 30 céntimos de euro).
Los DVD de películas piratas normalmente se venden por entre 70 y 80 pesos, una décima parte del precio de las versiones originales en las tiendas.
La IPO, la policía y la agencia de aduanas planean unas acciones más duras contra la piratería este año. Pero a causa de la pobreza y el alto desempleo, los vendedores dicen que seguirán donde están.
"Si el Gobierno me da un trabajo decente entonces dejaré de vender DVD piratas, pero tengo que alimentar a mi familia", dijo Raúl, un ex visitador médico.
Washington estima que las compañías estadounidenses pierden unos 200 millones de dólares al año de la mercancía pirateada en Filipinas.
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