Cuando los discos de vinilo cedieron su lugar a los compactos, infinidad de consumidores pensaron que se alcanzaba, por fin, la culminación técnica de las posibilidades de almacenamiento y reproducción musicales. Por Hugo Sandoval de El Universal.
De nuevo, muchos piensan que el MP3 es un estándar que llegó para quedarse: nada más alejado de la realidad, pues nuevos formatos de compresión digital de audio comienzan a ganar presencia y popularidad en el ciberespacio. Si las tendencias de adopción de estas nuevas tecnologías se mantienen, tal vez en poco tiempo se dirá adiós al MP3.
La razón es que, en la actualidad, cada vez un mayor número de audiófilos prefiere escuchar su música en un formato de compresión "sin pérdida" ("lossless"), lo que significa, en términos no técnicos, utilizar un nuevo formato para grabar y/o reproducir música, de manera que no sufra degradación alguna en su calidad.
Muchos no lo saben, pero el formato MP3 (al igual que algunos de sus más cercanos competidores) descarta parte de los datos sin gran pérdida de calidad, pues comprime a costa de la eliminación de ciertos sonidos, que en teoría el oído humano no detecta bien. Por ello, es conocido como un formato de compresión "con pérdida".
Los archivos en formato MP3 cumplen con las condiciones suficientes para transferirlos a través de Internet, almacenarlos en discos duros y escucharlos en los reproductores MP3 actuales. En promedio, una canción de cinco minutos de duración puede ser comprimida en un archivo de dos a cinco megabytes si se utiliza MP3 o algún otro formato "con pérdida". Sin compresión, podría ocupar entre 50 y 60 megabytes de disco duro.
Nuevos formatos musicales
Aunque el MP3 todavía es el estándar para la reproducción de música digital pues permite comprimir hasta 10 veces los archivos de audio originales, el problema es que este formato (cuyo nombre completo es MPEG3, "Motion Pictures Expert Group, Layer 3": Agrupación Experta de Gráficas en Movimiento, Capa 3), no es libre ni gratuito. Todo esto conduce a la búsqueda de nuevos formatos para distribuir música, que no sean onerosos para los usuarios, artistas y/o los fabricantes.
Más importante aún es que ya se cuestiona la calidad del formato MP3 frente a innovadores métodos de compresión sin pérdida, que comprimen los archivos de audio preservando la calidad de la fuente original. Además, los formatos de audio lossless no introducen silencios adicionales al final de cada canción, como hace el formato MP3, por lo que son ideales para grabar conciertos o discos que presentan canciones consecutivas o sin pausas.
El único inconveniente de los archivos musicales en formato sin pérdida de calidad, radica en que suelen ser muy grandes (casi la mitad de tamaño del archivo original), razón por la que su adopción definitiva precisará de una mayor popularización del acceso de banda ancha. Así, los usuarios de módems convencionales continuarían utilizando la tecnología MP3 para descargas de música en línea.
Los programas de compresión sin pérdida son sencillos de utilizar: se inserta un CD de audio original en el "quemador" o grabador de discos de la computadora, se abre un programa como Monkey Audio, y se le pide que copie la música en el disco duro. El contenido del disco compacto grabado primero pasa en forma de archivos WAV, que se comprimen posteriormente en formato lossless.
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m estas diciendo q el mp3 pierde sonidos q yo no escucho......y mi perro???
adad
xupalo