Durante más de un año, la industria de la música ha mantenido firme su política de tolerancia cero con los intercambios de archivos en línea, demandando a 4.679 presuntos piratas digitales para no dejar dudas respecto de su punto de vista. Pero ahora, 16 artistas de alto perfil, muchos de ellos contratados por los mismos sellos discográficos globales que han entablado las querellas, están participando en un proyecto que permitirá a los fanáticos de la música copiar libremente e intercambiar algunas canciones nuevas sin correr el riesgo de sufrir represalias legales.
l próximo mes, varias canciones de los Beastie Boys, David Byrne y otros 14 músicos aparecerán en un disco compacto, cuyos contenidos pueden ser copiados gratis en línea, remezclados o usados por otros artistas en sus nuevas grabaciones.
El CD titulado The Wired CD: Rip. Sample. Mash. Share fue recopilado por los directores de la revista estadounidense dedicada al mundo de la tecnología Wired, como una implementación experimental de un nuevo estilo de licencia de propiedad intelectual llamada Creative Commons (algo así como propiedad creativo comunitario).
Alrededor de 750.000 copias del disco serán distribuidas gratuitamente en la edición de la revista que saldrá en noviembre. El disco también se repartirá al público en el concierto a beneficio que ofrecerán Byrne y otros hoy en Nueva York.
Creative Commons lleva el nombre de un grupo sin fines de lucro que inventó el concepto para la licencia, la que permite al titular de derechos de producción señalar cuales son los derechos que quiere reservar y a cuales quiere renunciar sin tener que esperar un pedido de permiso.
Esto contrasta con el arreglo típico, en el que el titular declara la exclusividad de todos los derechos, forzando quienes quieren usar la obrar a contratar abogados para pedir permiso.
En este caso, los 16 participantes han permitido que su trabajo se comparta en Internet.
El director de Wired, Chris Anderson, explica que Creative Commons representa una forma de establecer que las grabaciones vienen con "algunos derechos reservados", a diferencia del tradicional "todos los derechos reservados".
La nueva licencia fue creada por un profesor de la escuela de derecho de la Universidad de Stanford, Lawrence Lessig, que también contribuye a la revista, cuyo dueño es Advance Publications Inc.
Hasta ahora, Creative Commons sólo se ha aplicado en circunstancias limitadas. Gilberto Gil, estrella de la música pop de larga trayectoria en Brasil y actual Ministro de cultura del país, ha producido nuevas canciones bajo los términos menos estrictos de la licencia. Y el Massachussets Institute of Technology ha lanzado al mercado grabaciones de video de muchos de sus cursos bajo las licencias de Creative Commons.
El incipiente avance de Creative Commons pone de manifiesto una creciente discrepancia dentro la industria de la música: mientras que los ejecutivos de alto rango en los sellos discográficos prometen continuar su campaña legal, otros han comenzado a buscar compromisos con lo que consideran la naturaleza inevitable del intercambio de archivos.
La medida llega más de un año después de que la Recording Industry Association of America presentará sus primeras demandas contra los que distribuían música gratuitamente.
No todos están seguros de que sea una buena idea el que los artistas cedan derechos. Jay L. Cooper, abogado de música que representa a Sheryl Crow entre otros, dice que vacilaría en aconsejar a su cliente que aplique la licencia de Creative Commons a una de sus canciones, licencia que él describe como un "cheque en blanco". "Uno no quiere ceder los derechos para siempre", dice. "¿Qué pasa si cambia de opinión dentro de dos años?".
Si Creative Commons se difundiera entre un público más amplio, los artistas podrían permitir que su música sea compartida gratuitamente en la Web para promover conciertos y la mercadería relacionada con el artista, lo que a su vez podría servir para aumentar las ventas de los CD y las canciones digitales que están protegidas por el modelo estándar de derechos exclusivos.
Los editores de Wired pasaron meses entre Nueva York y Los Ángeles, trabajando para convencer a los artistas, sus agentes, los sellos discográficos y los abogados que les conviene ceder parte de la valiosa propiedad intelectual que, en opinión de los sellos, debe ser guardada bajo siete llaves.
La revista habló con entre 50 y 60 artistas, incluyendo a Jay-Z, Moby y Coldplay, para encontrar los 16 participantes.
Los músicos que participaron contribuyeron sus esfuerzos como una estrategia de promoción.
Anderson dice que la recopilación fue un intento para demostrar lo que puede representar un compromiso entre la vigente ley de producción que es "rígida y agresiva" y la "criminalidad".
En la actualidad, "no hay terreno intermedio", dice Anderson. "Creative Commons es la mejor propuesta para ser ese terreno intermedio"
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