Existe un atleta olímpico que pocas veces es reconocido. No obtiene medallas y es casi invisible para los aficionados y deportistas. Es la tecnología, que año tras año también supera su propio récord, y que es prácticamente imprescindible para generar y organizar unos Juegos Olímpicos.
an sólo para Atenas 2004 se requirieron 3.5 años para la preparación de la red tecnológica necesaria, que permitiría que desde todos los rincones del mundo se pudieran apreciar por televisión y en tiempo real todas las competencias.
Números oficiales indican que se trató de un staff de 3 mil 400 personas, compuesto por periodistas, técnicos, locutores y asistentes de todas las naciones, que utilizaron 10 mil 500 computadoras centrales, conectadas a 900 servidores y operando bajo 400 redes Unix. A esta infraestructura se colgaron 4 mil computadoras portátiles, 2 mil faxes y 2 mil impresoras.
El encargado de este sistema nervioso tecnológico fue la empresa Atos Origin, que hizo lo propio en los Juegos Olímpicos de Invierno de Salt Lake City del 2002, y que estará presente en los de Italia 2006 (también de invierno) y en los de verano de Beijing 2008.
El mérito de Atos fue permitir que 4 mil millones de espectadores tuvieran acceso, vía TV, a todas las transmisiones sin interrupción alguna. También se le atribuye haber habilitado mil 500 terminales en los 20 diferentes lugares olímpicos (albercas, pistas, estadios, canchas, etcétera) que dieron servicio a 21 mil 500 periodistas al mismo tiempo.
Asimismo, la tecnología utilizada (red) fue proporcionada por la firma Schlumberger Sema, encargada de crear un Centro de Operaciones Central en Atenas. Parte de dicho centro estuvo compuesto por 135 pantallas tamaño gigante (para el público) y otras 20 pantallas más de plasma (para la prensa) que registraban todas las actividades, récords, nombres y calendario de actividades. Schlumberger también fue la encargada de crear un mapa digital de la ciudad griega.
Adicional a esta infraestructura, se creó una intranet (red de internet sólo para los periodistas, atletas asistentes y comité), el cual desplegó 50 mil páginas web con información, 11 mil biografías de deportistas y resultados históricos registrados desde la primera Olimpiada moderna en Atenas 1896. Esta red pudo ser accesada desde celulares de la marca Samsung, gracias a la tecnología WOW.
Tampoco hay que olvidar al equipo de logística del Comité Olímpico, cuya red sostuvo y coordinó las actividades de un grupo de 200 mil personas: atletas, entrenadores, jueces y voluntarios, quienes utilizaron 9 mil celulares, 7 mil computadoras, 10 mil monitores de TV y 300 redes locales de internet.
De momento, no se ha indicado el monto exacto de la inversión
monetaria que representó toda esta infraestructura tecnológica. Sin
embargo, hay quienes aseguran que se superó lo gastado en Atenas,
es decir, 330 millones de dólares sólo para la creación de la red
de comunicaciones.
Los atletas
Todos los deportistas se convirtieron en portadores de tecnología.
Por ejemplo, los trajes de los nadadores, bajo el nombre de Aqua
Shift , se presumieron como los más avanzados porque simulan la
piel de un pez e incrementan la velocidad del atleta hasta 10 por
ciento . Estos trajes, que también regulan el ritmo cardiaco y la
temperatura del usuario, fueron fabricados con piel de tiburón por
Adidas, se utilizaron por primera vez en Sydney y se perfeccionaron
para la emisión griega.
Fue también Adidas quien confeccionó los trajes para corredores ( Formotion ), que se adaptan 100 por ciento al cuerpo y brindan mayor movimiento. Fueron diseñados por computadora, a la medida de cada atleta e incluyen mecanismos de ventilación. Se suman a la lista los tenis de la marca Nike, que por su tecnología Dri-Fit , que eliminan el cansancio hasta 3 por ciento , regulan la temperatura del atleta y evitan el sudor.
Los pantalones de los boxeadores, cuyo sistema térmico especial regula la temperatura del atleta. Maquilados también por Nike, con la tecnología No 0sew , se caracterizaron por evitar irritación en la piel y ser livianos.
Los ciclistas utilizaron este año bicicletas de 5 millones de dólares; su funcionamiento se perfeccionó con un sistema de fibra de carbón, que además de hacerlas más livianas, también lograron registrar su desempeño.
Todos los atletas utilizaron un pequeño chip de radiofrecuencia (insertado en su número de competidor, en el tenis, gorra o camiseta), que se encargó de medir su desempeño y registrar en tiempo real su ritmo cardiaco y distancias recorridas. Dicho chip fue utilizado por primera vez en Atenas, pero se asegura que este año logró transmitir sus datos en tiempo real a toda la prensa y al Comité Olímpico.
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