Comprar música solía ser algo sencillo: uno compraba un CD, y mientras no lo pirateara o hiciera que alguien le pagara por escucharlo, la música era suya. Internet y otras tecnologías están cambiando todo eso al ampliar el abanico de opciones que existente para la compra de entretenimiento, tanto de música como de películas o juegos. Y eso es bueno. Lo que no es tan bueno es que en los próximos años es probable que la ingente cantidad y complejidad de estas nuevas opciones desconcierte a muchos consumidores. Es posible que uno ya no pueda "ser dueño de una película" o "poseer un CD", al menos en el sentido tradicional del término.
n su lugar, uno será titular de "derechos" sobre el contenido. Estos derechos pueden cambiar con el paso del tiempo, incluso al antojo de la empresa de música o películas que los otorga.
La tecnología que permite todo esto se llama "gestión de derechos digitales" o DRM. Se trata de un candado invisible para software que está ligado a una canción o película. Tratándose de software, es un candado muy flexible. Un sello discográfico, por ejemplo, puede autorizarlo a descargar gratuitamente una canción y escucharla un día, pero luego exigirle que pague para seguir escuchándola.
Para una muestra de las posibilidades de los DRM, visite iTunes Music Store de Apple Computer, que vende canciones por US$0,99.
ITunes viene con un sistema de DRM que impide a sus clientes reproducir esas canciones en más de cinco computadoras o quemar más de siete listas idénticas de canciones en CD. (Antes de reproducir una canción en una sexta computadora, necesita utilizar el software de DRM para "desautorizarla" en alguna de las otras cinco).
Ninguno de estas limitaciones técnicas existen en los CD de música normales, aunque las discográficas, sobre todo en Europa, están experimentando con restricciones.
Algunos usuarios de iTunes se quejan. En junio, el escritor de ciencia ficción Cory Doctorow pronunció una conferencia en la que criticó la tecnología DRM por el hecho de haber llegado al límite de Apple en cuanto al número de computadoras en la que podía reproducir su música: tres máquinas a la vez.
Una computadora estaba en la tienda, la otra en la casa de sus padres y la tercera era una máquina defectuosa que devolvió a Apple sin acordarse de desautorizar su música para poder reproducirla en otro equipo. Así fue como, según Doctorow, no pudo escuchar la música que le había costado cientos de dólares.
Apple dice que no es común que suceda este tipo de problemas, sobre todo desde que en abril la empresa aumentó el número de permisos de tres a cinco.
Pero ese cambio también demostró el poder del DRM: el aumento de las autorizaciones de Apple se aplicó de forma retroactiva a todas las canciones, no sólo aquellas que se compraron después de que se modificaran las reglas.
En este caso, Apple dio a los usuarios más derechos. Pero no hay nada que luego impida a Apple restringirlos de forma retroactiva, aunque la empresa asegura que no es probable que eso suceda.
Apple estableció el sistema de DRM en iTunes con el fin de que las grandes disqueras se sintieran cómodas con tener su música en línea. Asimismo, es una de las responsables de la legalización de la música digital: iTunes ya lleva más de 100 millones de descargas.
A pesar de las restricciones, los clientes de iTunes más o menos "poseen" su música una vez que la han comprado. Esto contrasta con servicios de suscripción como Rhapsody, de RealNetworks, que suelen cobrar una cuota mensual de US$10 por reproducir toda las canciones que quieran los usuarios, pero sólo se "alquila" la música.
El truco es que los suscriptores de Rhapsody sólo pueden escuchar sus canciones en sus PC, no en sus reproductores portátiles, siempre y cuando sigan pagando su cuota mensual. Esta es la principal razón por la que los sitios de "renta" no han tenido tanto éxito como iTunes. (Para fines de año, una nueva versión del DRM de Microsoft permitirá a los usuarios de suscripción transferir el contenido a sus reproductores portátiles).
La mayor complejidad no se limita sólo a la música por Internet. La mayoría de los DVD de películas tienen limitaciones que impiden que los usuarios los copien o los reproduzcan en una región distinta de donde fueron comprados.
Pero los estudios de Hollywood, junto con las empresas de tecnología y de electrónica de consumo, están desarrollando una nueva generación de DVD que tendrá un sistema de DRM más flexible.
Así, los estudios podrían imponer diferentes restricciones a sus DVD. Por ejemplo, es posible que pueda hacer una copia en su computadora del DVD de Toy Story 4, pero no esté autorizado para Los ángeles de Charlie 5.
Es probable que estas variaciones exijan nuevas etiquetas en los DVD para que los consumidores sepan lo que están comprando. Alan Davidson, director adjunto de la asociación de defensa de las libertades civiles Center for Democracy and Technology, dice que no se opone al DRM, pero teme que los consumidores no entiendan los derechos que vienen con el contenido que compran. "El sistema DRM demuestra que los consumidores tendrán que ser mucho más sofisticados en sus compras", dice.
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llo me e descargado un video con esa proteccion y la verdad es que es indignante que sea asi la abaricia rompe el saco y si las empresas quieren beneficiarse los piratas nos beneficiaremos antes debido a la cantidad de peliculas software y musica que nos emos descargado telefonica se ira a la puta ruina por que los usuarios que contratan internet es para beneficio no para gastarse mas dinero ustedes bereis