Correos electrónicos fraudulentos diseñados para engañar a los usuarios de internet respecto a los detalles de sus tarjetas de crédito o información bancaria, supusieron el mes pasado más de tres billones, de acuerdo con los datos de una de las empresas más grandes de filtrado de emails no deseados.
l auténtico look de los correos, enmascarados como mensajes procedentes de bancos o de cajas online, se ha convertido en una popular herramienta para los fraudes tecnológicos en lo que se conoce como phishing.
En los últimos nueve meses, el volumen mensual de email phishing ha crecido de 10.000 a 3.1 billones durante el pasado mes de abril, según la empresa Brightmail, con sede en San Francisco. Esta compañía advierte que los filtros de spam analizan 96 billones de correos cada mes.
La Policía sospecha que bandas criminales organizadas procedentes del este de Europa son las principales culpables. Hace unas semanas, la policía britanica arrestaba a una docena de personas procedentes del este de Europa acusados de robar cientos de miles de libras extraidos de los fondos de cuentas bancarias de bancos ingleses para el crimen organizado ruso, en una de las operaciones más impresionantes contra los gángster del phishing.
La policía estima que los fraudes de phishing cuestan a los bancos británicos una cifra estimada de 60 millones de libras (110 millones de dólares) en el último año. En Estados Unidos, la cifra de fraude sumó 1.2 billones de dólares en 2003, según los datos de Gartner Research. Del mismo modo, el estudio de Gartner concluye que 1.78 millones de americanos han dado información personal o detalles financieros sobre sí mismos o sus familias a los defraudadores.
La policía también comenta que estos correos se centran en los países de habla inglesa tales como Gran Bretaña, Estados Unidos o Australia, pero se espera que aparezcan en nuevos territorios, tales como personas utilizan las transacciones bancarias y la banca online en general. En la mayoría de los casos, los llamados scammers envían elaborados emails disfrazados de documentos o envíos oficiales desde los bancos, comentando que una cuenta en concreto necesita ser actualizada o que hay un nuevo producto en venta. El link que ofrecen en el correo tiene la apariencia del sitio oficial al que se refiere, donde se le pide al consumidor que rellene información sobre sus detalles de cuenta bancaria y números de tarjeta de crédito.
Como el nivel de sofisticación sigue incrementándose, la policía y los expertos en tecnología sospechan que los scammers van a incrementar su actuación dirigiéndose a todo tipo de negocios que remitan comunicaciones a sus consumidores a través del correo electrónico, además de los proveedores de acceso a internet, líneas aéreas, y etcétera, etcétera. Cualquier empresa que haga negocios en internet es una víctima potencial, afirma Mark Bruno de Brightmail.
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