Para muchos vietnamitas, Internet ha supuesto una forma nueva y emocionante de intercambiar opiniones e información. Sin embargo, para su gobierno también ha supuesto una nueva herramienta para la represión. Los cibercafés se han convertido en una imagen habitual en las esquinas de pueblos y ciudades de todo Vietnam. Suelen estar abarrotados de personas jugando en grupo, navegando por Internet, hablando por los chats, bebiendo café o escribiendo mensajes de correo electrónico. En agosto de 2003, se calculó que el número de usuarios de Internet se aproximaba a los dos millones y medio, y el de cibercafés se calculó entre 4.000 y 5.000.
ntre las personas a las que Internet ha facilitado la comunicación se encuentran quienes quieren expresar sus opiniones políticas e ideas disidentes. Los vietnamitas que viven en el extranjero pueden ponerse en contacto a través del correo electrónico, los foros de debate y los sitios web. Los ciudadanos vietnamitas que desean difundir información de carácter crítico sobre el gobierno y sus políticas pueden hacerlo con facilidad.
Desgraciadamente, las autoridades vietnamitas parecen considerar que éste es un sistema igual de sencillo para controlar las actividades de estos ciudadanos críticos, rastrear sus «huellas» electrónicas y castigarlos. La ambigua legislación vietnamita de seguridad permite una amplia variedad de posibilidades de persecución, al igual que el creciente número de «decretos» que regulan el uso de Internet.
Como resultado, en Vietnam el derecho a la libertad de expresión, de información y de reunión pacífica se ve aún más comprometido en el ciberespacio que en el «mundo real».
En los dos últimos años, seis disidentes han sido condenados a largas penas de prisión y al menos otros cuatro están en espera de juicio por delitos relacionados con el intercambio en Internet de información considerada crítica con el gobierno.
El caso de Le Chi Quan, encarcelado por utilizar Internet
Le Chi Quang, licenciado y profesor de informática de 33 años, fue detenido en un cibercafé de Hanoi en febrero de 2002.
Según el acta oficial de acusación, la policía «atrapó a Le Chi Quang in fraganti cuando estaba conectado a Internet [...] enviando mensajes de correo electrónico al extranjero». Lo acusaron de escribir y distribuir artículos contra el gobierno en los que se hacía referencia a cuestiones como las violaciones de los derechos humanos, la democracia y la política exterior del gobierno vietnamita.
Antes de su detención, Le Chi Quang había distribuido a través de Internet información en la que se censuraba el acuerdo fronterizo entre los gobiernos de Vietnam y China, una cuestión delicada que ha recibido unas críticas sin precedentes en el país, por parte tanto de los disidentes como de otros grupos. En noviembre de 2002 fue condenado a cuatro años de prisión y a tres de arresto domiciliario por difundir «propaganda contra el Estado». Le Chi Quang padece una enfermedad renal crónica y su salud se ha deteriorado gravemente desde que está en prisión.
Pero no sólo Le Chi Quang sufre a causa de las limitaciones que se imponen en Vietnam a la libertad de expresión en Internet. En los últimos dos años, otros cinco disidentes han sido condenados a largas penas de prisión, y al menos cuatro más están en espera de juicio por cargos similares.
Las limitaciones a la libertad de expresión en Vietnam deben terminar ya. Le Chi Quang y todas las personas que permanecen recluidas en virtud de la draconiana legislación nacional de seguridad deben quedar en libertad inmediatamente.
Colabora con Amnistía Internacional: escribe al primer ministro de Vietnam pidiendo la liberación de Le Chi Quang y de todas las personas recluidas en Vietnam por la expresión no violenta de sus opiniones políticas. Puedes hacerlo desde: http://www.amnistiainternacional.org/actua/llamamientos.html
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