Agarren sus palomitas de maíz, cinéfilos. Prepárense para presenciar una de las mejores secuencias cinematográficas en años: el cine digital. "La imagen digital es más brillante, más aguda, los colores son más claros y la imagen más estable", según asegura Patrick von Sychowski, analista de Screen Digest, una firma británica de investigación de medios. Después de años de mucha publicidad en Hollywood, el 2004 podría ser realmente el año decisivo para el cine digital.
in embargo, cada vez que colisionan arte y tecnología emergen las complicaciones.
Los costes de instalación para los cines son altos y los grandes estudios son lentos en producir en abundancia éxitos digitalizados hasta que se resuelvan los patrones de tecnología y las medidas contra la piratería.
Sin embargo, los operadores de cine, ansiosos de exhibir sus nuevos proyectores digitales al público, no están esperando a Hollywood. Una serie de cadenas europeas han comenzado a mostrar conciertos de rock digitalizados, documentales y presentaciones de cineastas independientes.
"La nueva tecnología, como la vemos, da a los cineastas locales la oportunidad de exhibirse ante una audiencia más grande. Esos filmes que no tienen posibilidades bajo el modelo de distribución de 35 milímetros tendrán una nueva oportunidad", dijo Steve Perrin, subjefe de distribución y exhibición del Consejo de Cine del Reino Unido.
El Consejo de Cine ha comprometido unos 20 millones de libras (31 millones de euros) para pagar el desarrollo de 250 pantallas digitales en Gran Bretaña para el 2005.
EXITOS EN DEMANDA
Desde mediados de la década de 1990, los pioneros de la cinematografía digital como George Lucas y Steven Soderbergh la han aclamado como un triunfo sobre el celuloide imperante desde el siglo XIX.
Mediante archivos digitalizados de imagen, la tecnología ofrece un medio mejor de perfeccionar los efectos especiales y una calidad de sonido pregrabado que no se deteriorará con el tiempo.
Un filme digital puede ser enviado a las salas vía satélite, por discos ópticos o redes e fibra óptica, eliminando potencialmente los exasperantes retrasos de meses que deben afrontar los cinéfilos fuera de Estados Unidos por las producciones de Hollywood.
Y los subtítulos pueden alternarse minutos antes de que comience la película.
En los cines, una película digital puede almacenarse en un servidor de ordenador conectado a un proyector digital. Este proyector está equipado con un chip informático avanzado que limpia la imagen, capaz de mostrar 35 billones de variaciones de colores.
Desde que los hermanos Lumiere y D.W. Griffiths promovieran el medio hace más de 100 años, los cineastas han tenido que vivir con la realidad de rayas y cabellos que estropean algunas imágenes y los siseos y ruidos que distorsionan el sonido.
La cinematografía digital promete eliminar esos dolores de cabeza. Lo que se conseguirá es un sonido de ambiente digital e imágenes precisas.
No sorprende que India, uno de los mayores mercados de producción de películas, se haya embarcado en los programas de inversión en cine digital más ambiciosos.
También se están registrando nuevas inversiones en China, Gran Bretaña y Suecia, lo que hace que probablemente Europa y Asia superen a Estados Unidos - el país pionero en el cine digital - como las nuevas capitales mundiales.
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