Actualmente, la Red cuenta con una gran cantidad de páginas personales que transmiten en vivo a través de webcams instaladas en los lugares más insólitos. Jennicam es una de las más célebres. Jennifer Ringley es una de las pioneras en el mundo de las webcams. Esta joven americana lleva mostrándonos su vida con sus amigos y familiares cerca de siete años. Después de tanto tiempo, Jenni ha anunciado el cierre de este popular y polémico sitio web y el cese de sus escenas "en vivo y en directo".
l número de personas que tienen instalada una web cam ofreciéndonos escenas
divertidas, de contenido X o simplemente enfocando paisajes conocidos en todo
el mundo, no son miles, son millones. Pero sin duda, una de las personas que
ha llegado a alcanzar una alta popularidad en
la red
es "Jenni".
Esta jovencita americana renunció a su derecho a la intimidad
colocando
una webcam
en
su dormitorio, que también es su estudio de trabajo ya que se dedica
al diseño de páginas web. Jenni no actuaba
sino que se comportaba de forma espontánea ante la cámara.
Nunca había apagado su cámara hasta entonces, y a cualquier hora que uno se
conectara se la podía ver trabajando, leyendo el correo
electrónico,
durmiendo...,
en definitiva
haciendo cualquier cosa que uno haría tranquilamente en su casa.
A Jenni no pareció afectarle en absoluto el haber perdido su intimidad. Ella afirmaba comportarse como si la cámara no existiera.
La versión española de Jenni se llamaba Juani (lacamaradejuani.com), una joven residente en un pueblo de Toledo que utilizaba Internet para promocionar su vida privada, sobre todo la más íntima junto a su marido. Para ello utilizaban una webcam con la que que retransmitían la vida en su casa las 24 horas del día. En su sitio se podía acceder a una galería con más de mil fotos de la pareja, relatos eróticos y videoconferencia en directo todos los días.
Pero volviendo a Jennifer, no todo ha sido un camino de rosas. Jennifer ha recibido amenazas de muerte en el pasado. Durante estos más de siete años ha provocado amores y recelos. No sabemos los motivos del cierre de su sitio, pero quizá haya llegado un momento en que Jenni no ha querido compartir por más tiempo su intimidad y sus bolsillos están bastante llenos después de estos siete años de suscripciones a 15 dólares/año.
Como anécdota, en una encuesta realizada por Zdnet, Jenni lograba muchísima más popularidad que el archiconocido Linus Torvalds (Linux). E incluso los medios de comunicación se hicieron eco de su presencia y de la falta o no de ética de su actividad. Hoy, sus suscriptores y sus asiduos visitantes, solo encontrarán un cartel agradeciéndoles unos fantásticos siete años en su compañía.
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