Intel Corp. es el rey de los microprocesadores, esos semiconductores conocidos por ser los cerebros de las computadoras. Desde los años 80, este gigante de Silicon Valley se ha mantenido a la vanguardia al hacer chips cada vez más rápidos. Pero Intel tomó hace dos años y medio la arriesgada decisión de abandonar su apuesta por la velocidad. La rapidez era cada vez menos importante para los usuarios de computadoras personales, que utilizaban las máquinas esencialmente para navegar por Internet y usar un puñado de sencillos programas.
Este nuevo enfoque ayuda a explicar porqué la compañía es uno de los mayores ganadores tras la larga recesión del sector tecnológico. Intel reportó recientemente su mayor crecimiento de ingresos en el tercer trimestre desde 1996, en medio de una amplia recuperación de las ventas de PC.
Las ganancias se duplicaron con creces respecto del mismo período del año anterior, y los márgenes de utilidades se están acercando a los niveles récord establecidos durante el auge tecnológico. La empresa registró ventas récord en la mayoría de las categorías de productos, en un trimestre que no es usualmente el más fuerte. Su acción ha subido más del doble este año, a cerca de US$32.
Intel recibió un importante impulso de uno de los primeros frutos de su nueva estrategia: el Pentium M, un microprocesador especialmente diseñado para computadoras portátiles. No es una fiera de la velocidad, pero consume mucha menos energía que los chips normales, dando a las portátiles un par de horas extra de batería, y su pequeño tamaño abarata su fabricación. Ayudado por el nuevo producto, las ganancias brutas de Intel de estos chips para portátiles equivalen a casi el 75% de las ventas, 10 puntos más que sus márgenes para computadoras de escritorio, estima Thomas Thornhill, analista de UBS Securities.
Intel está fomentando la demanda con una gigantesca campaña publicitaria de una combinación de chips llamada Centrino, que incluye el Pentium M, más chips de interconexión inalámbrica y otros accesorios. Se espera que las fuertes ventas de la línea ayuden a que los márgenes brutos de Intel (ganancias antes de gastos operativos) suban a 60% en el actual trimestre, frente al 51% del segundo trimestre y cerca de su máximo histórico.
Una señal del nuevo enfoque es que Intel aumentó la velocidad de sus microprocesadores de escritorio sólo una vez este año, comparado con las seis veces del año pasado. Aun así, Intel ha ganado cuota de mercado ante su principal rival, Advanced Micro Devices Inc. Ya están en camino productos adicionales que usan la línea Centrino, con lo cual Intel espera dificultar que sus competidores mantengan el ritmo.
"No estamos jugando el mismo juego que hace 15 años", dice Paul Otellini, director general de operaciones de Intel y el favorito para suceder al presidente ejecutivo Craig Barrett.
Los resultados son más sorprendentes debido a las dudas que rodeaban a Intel hace sólo un año. Barrett había invertido más de US$10.000 millones en adquisiciones en un intento por reducir la dependencia de Intel en el negocio de las PC.
"No veo nada que hayamos comprado que mereciera el precio que pagamos", dice Andy Bryant, director general de finanzas de Intel. Sus productos más nuevos, Itanium, para servidores, han obtenido elogios tecnológicos pero pocos clientes. Y sus unidades de chips para celulares y comunicaciones siguen registrando pérdidas.
Entre tanto, los rivales de Intel están haciendo presión. AMD presentó en septiembre nuevos chips para computadoras de escritorios que son más poderosos que los de Intel de acuerdo a algunas medidas, un golpe para la imagen de Intel como líder tecnológico. Sun Microsystems Inc. está adoptando una versión de esos chips en sus servidores, como parte de una sociedad tecnológica que podría ayudar a AMD a ganar un punto de apoyo más fuerte en el mercado de la informática empresarial.
Al reconsiderar como hacía y vendía chips, Intel ha tenido que cambiar las reglas, debido a que las viejas normas ya no aplican. El énfasis en la velocidad data de una era donde se necesitaban regularmente chips más rápidos para manejar software cada vez más complejo. Sin embargo, para finales de los 90, la mayoría de los usuarios de PC ya no necesitaba nuevos chips para realizar sus tareas básicas y navegar por la Web. Esto significó que podían usar la misma computadora por años, frenando la demanda de chips de Intel.
La tendencia a alejarse de la potencia de procesamiento pasó inadvertida durante un tiempo, debido a la fiebre de inversión empresarial relacionada con Internet y al efecto del año 2000. Pero la tendencia impactó con toda su fuerza en 2001, cuando las utilidades de Intel cayeron en un 21%, marcando la primera baja en 15 años.
Aún así, los ingenieros de Intel permanecieron enfocados en la velocidad. Es más, en su mayoría, los equipos que diseñaban los nuevos microprocesadores y otros chips trabajaban independientemente unos de otros y también de los fabricantes de computadoras.
Otellini impulsó el cambio. El veterano de 29 años en la empresa es el primer ejecutivo de Intel que no ha estudiado ingeniería. Graduado de economía, Otellini pasó por ventas y puestos de marketing antes de manejar el negocio de microprocesadores. Hizo lobby, en público y en privado, para una nueva estrategia basada en lo que los usuarios realmente necesitan en vez de posibilidades técnicas. El primer paso fue organizar. A inicios de 2001 introdujo un nuevo proceso de planificación que forzó a las unidades de la empresa a trabajar juntas. El resultado: los gerentes de Intel ahora empiezan por evaluar lo que los usuarios necesitan en sus computadoras y otros productos. Luego, conciben plataformas" de chips múltiples, y no sólo microprocesadores, para satisfacer las necesidades.
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