"Las encuestas pueden ser una gran manera de recoger y aprovechar el feedback de los clientes - y pueden llevar a un incremento de la satisfacción y retención de éstos", según Ana María Molina, directora de marketing en SPSS España. "Sin embargo, una encuesta mal diseñada e implementada puede causar más daños que beneficios, aburriendo y confundiendo a los usuarios", advierte.

Los cinco pecados capitales de las
encuestas identificados por SPSS son los siguientes:
1.- Trampas para los consumidores:
No importa que tu mayor deseo sea que tus clientes pinchen en la
casilla correcta o deseada. Realizar preguntas para confundirles
-como por ejemplo dirigir una pregunta como "¿Te gusta este
maravilloso coche rojo?"-, únicamente corromperá los
resultados. Hay que evitar palabras cargadas de emociones como
"crisis", "fallo" o "magnífico", con
las que se obtienen respuestas simplemente emocionales. Formula tus
preguntas de un modo simple, claro y conciso.
2.- El bueno, el feo y el malo
A los clientes se les bombardea con peticiones de feedback. Si es
una tarea aburrida y poco inspiradora, la pasarán por alto. El
tiempo que pases haciendo que tu encuesta sea atractiva puede
decidir el número de participantes. El contenido es clave, al igual
que la presentación. Incluye colores donde sea posible, pero no más
de dos, y usa animaciones, vídeos o archivos de sonido para hacer
que la encuesta online sea vibrante y enganche a tus usuarios.
3.- Tocado y hundido
Encuestar a los clientes a través de un único método -ya sea vía
web, teléfono o papel- puede parecer un importante ahorro de
dinero, pero en último término sólo logra minimizar el impacto. Una
variedad de métodos de encuesta puede ayudar a conseguir mayores
índices de impacto: el acceso a Internet crece a gran velocidad
(entre un 4 y un 10% anual), pero todavía hay gente que prefiere el
teléfono o el papel como un método para responder preguntas. Cuanto
mayor sea tu recolección de datos y los métodos que ofreces a tus
clientes para contestar a encuestas, tu percepción final será más
valiosa y precisa.
4.- Una idea vaga
La falta de objetivos claros afectará a la efectividad de tu
encuesta y en último lugar producirá unos malos resultados. Ten una
meta clara en tu mente cuando compongas una encuesta. Asegúrate de
que diseñas tu investigación de tal forma que ofrezca respuestas
potenciales a tus problemas de negocio.
5.- Fallar en el tramo final
Unos datos confusos o mal presentados pueden dar como resultado la
pérdida del mensaje general. Tras haber realizado la encuesta, no
la destroces fallando en la realización de los informes. Recuerda
en primer lugar por qué llevaste a cabo la encuesta. Una
información clara y concisa puede ayudarte a reforzar tu
argumentación. Además, lograr unos resultados oportunos y enviar
los datos logrados a toda la empresa es clave -¡el feedback
obtenido de los clientes puede ser clave para más de un
departamento!.
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