Tratamos en este posteo sobre por qué es importante participar en
las redes sociales, y qué beneficios traerá esto a nuestra empresa.
Tal participación no debe ser con la idea de vender directamente,
sino con la premisa de crear opinión favorable sobre nuestra
empresa, y posicionarnos como líderes de opinión.

El explosivo desarrollo de las redes
sociales acompaña un cambio en la mentalidad, en los hábitos de los
usuarios de la internet. Hoy por hoy, las redes sociales explotan
en métricas, en cantidad de usuarios, en visitas diarias y en
tiempo medio de permanencia en el sitio. La gente está en las redes
sociales, y en consecuencia, nosotros también queremos estar en ese
lugar. La cuestión es cómo.
La gente se aproxima a las social media para socializar,
justamente. Para compartir fotos, comentarios, saber cómo están sus
amigos, y enterarse de las últimas novedades, comentar los hechos
recientes, buscar opiniones y pedir consejos. La realidad es que
nadie se acerca a las social media para ver publicidad, o para que
le impongan una marca. La premisa es el ocio, y la búsqueda de
información relevante, ya sea porque se necesita por alguna
cuestión puntual, o porque simplemente es un tema de interés sobre
el cual deseamos saber más. Y ahí es donde encontramos el punto de
anclaje para entrar en este fascinante entorno.
Si creamos una cuenta con la idea de ir directamente a decirle a la
gente "Compre mis productos, son los mejores, ¡grandes
descuentos!", estamos muy equivocados, y seguramente seremos
aislados, en un primer término y luego baneados (prohibidos) por
spammers. La clave es presentar material de calidad, ofrecer un
servicio extra a los usuarios, crear temas de interés, que hagan
que los visitantes y contactos estén interesados en lo que tenemos
que decirles. Para lograr esto, la premisa es dejar de pensar un
poco en vender, o en lograr más tráfico para nuestro sitio. El
ejercicio que tenemos que realizar, en un primer momento, es
aprender a escuchar. Saber registrar las necesidades y deseos de
los usuarios. Detectar y anticiparse a sus necesidades.
Como ejemplo podemos ver las páginas de otras empresas. Hay muy
buenos ejemplos de páginas de Facebook, o de Twitter, donde la
empresa ha logrado tener gran cantidad de seguidores, quienes
participan activamente, colaboran y dejan su opinión. Un ejemplo de
ello puede ser el sitio de Starbucks en Facebook. No tiene
aplicaciones especiales, simplemente el CEO de la empresa que hace
sus anuncios de promociones, o nuevos sabores. Dan ganas de unirse
y seguirlo. Este constituye un claro ejemplo de una página
institucional muy positiva.
Otro ejemplo notable es de Google, que anuncia sus vacantes de
empleos en Twitter. Tiene muchísimos seguidores, quienes se acercan
para ver las ofertas laborales del gigante de Mountain View
(usuario: googlejobs).
A través de la participación en las redes sociales, las empresas
pueden hacer soporte de productos -por ejemplo, abrir una cuenta
para hacer asistencia al consumidor de un producto en particular-,
también puede hacer anuncios, compartir información valiosa -propia
como de terceros- o hacer control de daños, llegado el caso. Con
inteligencia y habilidad, es posible desactivar a los más
insatisfechos clientes, simplemente mostrándoles que la a la
empresa le interesa su opinión, y que va a hacer todo lo posible
para que su problema se solucione. Y todo esto, gratis, sin colocar
una sola pauta de publicidad, simplemente con una sencilla cuenta
de usuario, y tiempo para dedicarse a los clientes.

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