Fastidia observar que sea la industria militar el principal motor para el avance de la ciencia y tecnología. Mejor sería que el gasto en armamento, se usara en tratar de solucionar situaciones de injusticia, que son las razones que generan las guerras, pues los de arriba desean proteger sus privilegios, y los de abajo se hartan de soportar la situación injusta.
Defender esta idea es opinión de muchos,
pero debe ser bastante utópica, pues los políticos, que quienes
están en situación de decidir como repartir los
presupuestos, no sustentan esta opinión. Ningún gobierno, sea del
color que sea, de aquí o de allí, actual o de otro momento de la
historia, ha optado seriamente por dejar de armarse para trasladar
el gasto militar a reducir la injusticia, mientras que ha habido
abundante gobiernos, de uno y otro tipo, que eliminaron o redujeron
servicios básicos de sanidad, educación o equipamiento
social,
incluso la alimentación de sus ciudadanos en favor de
aumentar el gasto militar.
I+D de la industria militar para un uso civil
Así pues, nos guste o no, resulta que la industria militar es en la práctica el más activo promotor de acciones de investigación y desarrollo, (I+D), como también ocurre, que muchos de sus logros, realizados con fines bélicos, acaban siendo utilizados en la vida civil en usos inocuos absolutamente inesperados. Cuesta trabajo ver en una cocina vitrocerámica, el escudo térmico que protege a los cohetes balísticos en su reentrada a la atmósfera, o en el rayo laser del DVD, el resultado de lo que en los años 50, se investigaba bajo el truculento nombre de "el rayo de la muerte", pero es así, como lo es, que la miniaturización electrónica, las comunicaciones digitales y la misma Internet, que trabajan a la limón para que este artículo llegue a su pantalla, nacieron de diversos programas de investigación militar.
Una carrera de un millón de dólares
Viene a cuento esta introducción para constatar que hoy en día, en pleno siglo XXI y a treinta años de acabar la Guerra Fría, sigue siendo la industria militar quien propicia el avance científico y tecnológico en muchos campos. Comentaba hace un año que un concurso auspiciado el Ejército Americano, consistente conseguir que un vehículo robotizado atravesara el desierto sin ayuda humana, no pudo acabarse porque todos los vehículos que intervinieron, habían chocado o volcado a pocos kilómetros de la salida. Pues bien, esta vez, tan solo un año después, cinco de los prototipos que han participado han conseguido llegar a la meta.
Ganó un vehículo de la Universidad de Stanford
Hubo que atravesar 212 Km. de desierto guiados por sistemas automáticos de navegación con información obtenida de diferentes sensores. Lo que un humano hace tranquilamente en cuatro horas, le llevó siete al ganador y muchisimo más a otros participantes, hasta el punto, de obligar a ampliar en un día la duración de la carrera para dar opción de acabar a los más lentos. Casi seguro que en sucesivas ediciones se mejoren los resultados y que pronto se superare la capacidad del conductor humano, pues una vez descubiertos los principios del sistema, las mejoras se consiguen más fácilmente.
Menos soldados en el frente de combate
Quizá pensemos que no vale la pena el esfuerzo desarrollado para alcanzar el objetivo final que se pretende, conseguir tanques y transportes sin conductor. Unos artefacto más diseñados para una guerra futura, en la que se pretende que la tecnología minimice la presencia de soldados en primera línea de fuego. Ya existen aviones sin piloto, buques de muy escasa tripulación y falta añadir a la lista vehículos sin piloto encargados tanto de misiones de ataque y vigilancia, como de aprovisionamiento con menor riesgo para el soldado.
Aprovechamiento civil de la I+D
Con seguridad, los avances conseguidos en robótica, visión artificial, sistema de navegación, inteligencia artificial, etc., que permiten que los vehículos alcancen la meta, llegarán de una forma u otra a la industria civil y se traducirán en aparatos y servicios que quizá hagan la vida un poco más fácil. La investigación básica imprescindible para que estos artefactos lleguen a la meta, valdrá para la posterior producción de aparatos y mecanismos capaces de realizar trabajos difíciles o desagradables de efectuar de forma personal por su riesgo o fatiga.
Dado que investigaciones militares anteriores han acabado en nuestras viviendas en forma de cocina vitrocerámica, o DVD, no pierdo la esperanza de que todos estos trabajos de I+D, salga por ejemplo el robot que nos haga las tareas domésticas. No fuera malo que el dinero gastado en el ejército, nos revierta en forma de liberación de trabajos como limpiar o hacer camas. Sea cual fuera la utilidad que se encuentre en la vida civil, bien venidos sean, pues la sociedad de mañana, con una población cada vez más envejecida y acomodaticia, va a necesitar de la ayuda de robots autónomos para realizar muchas de las tareas imprescindibles. Ojalá de estas investigaciones nos ayuden a ello.
P.D.
En esta dirección podréis encontrar información, (en inglés), detallada de la prueba, así como una extensa galería fotográfíca de la prueba. Llaman la atención la diversidad de soluciones presentadas, si bien la mayoría son como el ganador, vehículos todo terreno modificados, hay otros aparatos más curiosos, desde motos con rueditas adicionales parecidas a las que se pone en las bicicletas de los niños pequeños, a buggys y quads.

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