La invención del libro electrónico fue, para algunos, una señal de que la revolución tecnológica abocaba al olvido a los antiguos formatos. La realidad, al menos de momento, ha dado al traste con sus expectativas. Porque si bien el formato de libro digital (o e-book) se sigue utilizando, y mucho, el negocio que se suponía iba a devenir de este desarrollo no ha supuesto, ni de lejos, el volumen que se estimaba. Paradójico, ¿verdad?
Mientras el mundo editorial "convencional" ve con tan poco optimismo el mundo de la edición electrónica, algunos sectores minoritarios han visto en ella una herramienta para salir adelante. La editorial norteamericana Marvel Comics, cuyas ventas en la edicion impresa no acababan de levantar cabeza, algo bastante generalizado en el mundo del cómic actual, ha inventado el formato "DotComic" que es el libro electrónico de los cómics, con aplicaciones especiales para leer mejor los bocadillos de texto o para detenerse más en determinadas viñetas. El nuevo formato ha hecho a los propietarios de Spider-Man, los X-Men o Hulk volver a encontrarse con cifras multitudinarias de lectores. En "DotComic" se editan cuatro títulos mensuales que los lectores pueden ver (o descargar en sus propios ordenadores) desde la página web de la editorial. Por supuesto, estos cómics son gratuitos.
Gratuidad
Quizá esa es la clave del éxito para los libros electrónicos. El conocido Proyecto Gutemberg, que desde los años setenta se dedica a digitalizar y poner a disposición de todo el mundo textos de todo tipo, ha alcanzado ya la cifra de 10.000 libros. Libros que pueden ser descargados gratuitamente en formato html o ascii y que no incumplen ninguna legislación en materia de derechos (sobre todo porque lo más frecuente es que se trate de obras cuyos derechos de autor hayan expirado). La mayoría de los libros que contiene esta inmensa biblioteca virtual están en inglés, aunque también los hay en castellano. Sin embargo, otras iniciativas de recopilación de textos castellanos digitalizados, como la Biblioteca Virtual Cervantes, están equilibrando la balanza.
Las empresas que diseñan dispositivos para la lectura de libros electrónicos siguen innovando en este campo. La compañía Hewlett Packard ha sacado recientemente un dispositivo tan parecido a los libros tradicionales que permite hasta pasar las hojas. Y ellos no se quejan de las ventas. Esto hace pensar que no se trata tanto de que la gente no esté dispuesta a pasarse al formato electrónico (que ofrece ciertas ventajas para determinado tipo de materias o situaciones), sino más bien de que la gente no esté dispuesta a pagar aún por algo tan intangible como un libro electrónico, y prefiere seguir adquiriéndolos en su viejo formato, más material.
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