En Internet, no sólo existe información, artículos de compraventa, chats o emails que permiten la comunicación entre los usuarios, sino que, por desgracia, en nuestro navegar por la red podemos ser invadidos por extraños elementos que pueden causarnos más de un quebradero de cabeza o de bolsillo. De ahí que, desde instituciones locales, autonómicas, nacionales e internacionales, se esté trabajando por la seguridad del internauta. Virus, troyanos o espías, marcadores automáticos que desvían nuestra conexión al módem (dialers), spam o correo basura, fishing (pesca), piratas informáticos, etc. son los peligros con los que nos enfrentamos diariamente cuando nos conectamos a Internet. En la mayoría de las ocasiones, sólo nos damos cuenta cuando nuestro ordenador deja de funcionar como es debido, o cuando la factura de teléfono es desorbitada.
estas alturas, todos o la mayoría sabemos que para librarnos de un virus y un troyano necesitamos un programa antivirus y un programa antitroyano, respectivamente, o si no en el peor de los casos, dar la lata a ese amigo que entiende de informática, o ir a una tienda donde reparen ordenadores. Otra amenaza es el spam o correo basura, es decir, correo electrónico de carácter comercial, no solicitado, y aquellos con contenido vejatorio o que anuncien actividades fraudulentas y/o criminales. Desde la Unión Internacional de Telecomunicaciones se están buscando medidas contra este tipo de emails.
Pero lo que quizá preocupe más al usuario de Internet sean los timos que se producen a través de la Red de redes, ya que la reparación de un aparato puede ser más o menos costosa, pero en el caso de los fraudes las cifras se disparan. Una de las técnicas de estafa es lo que se denomina "pesca" (fishing). El estafador obtiene información financiera y contraseñas de usuarios mediante engaños. Por ejemplo, el timador crea una dirección de correo falsificada de un banco o empresa que aparentemente parece oficial, diciendo al cliente que su cuenta necesita ser actualizada. Después, se facilita la dirección de una página web en la que el usuario debe escribir sus datos junto con su número de cuenta bancaria y número de tarjeta de crédito. En el Reino Unido, ya se ha detenido a una persona por cometer este delito.
No sólo en Inglaterra, en nuestro país también existen timos. Sin duda, el caso más sonado, es el de una red de estafa, que sin consentimiento del consumidor, cuando este último se conectaba a determinadas páginas web, un programa de marcado o dialer desviaba automáticamente la conexión a números de teléfono de tarificación adicional 806, 906 y 907. Según el Ministerio de Interior, la cifra de damnificados puede ascender a 45.000 individuos, algunos de los cuales han recibido una factura por importe superior a 3.000 euros.
Medidas legales
Lo más curioso es que hasta que no se ha dado este caso, el Gobierno no ha reaccionado, puesto que desde hace dos años la Asociación de Usuarios de Internet (www.aui.es) venía solicitando algún tipo de acción por parte del Ejecutivo. Esta asociación criticaba que España es un paraíso para cometer este tipo de fraudes, donde se mueve muchísimo dinero. Debemos tener en cuenta que el operador telefónico recibe el 30% del importe de las llamadas a estos números, el 10% es para el anunciante que ofrece descargas de mp3, logos, melodías, etc. y el porcentaje restante para la empresa estafadora.
Parece ser que tras lo sucedido, el Gobierno ha modificado la orden ministerial sobre los servicios de tarificación adicional. Ahora, estos servicios de precio superior a un euro y los 907 requerirán una solicitud previa y firmada de los usuarios a su operador de acceso. En caso contrario, el usuario tendrá derecho a no pagar las llamadas sin que le corten el servicio telefónico. Asimismo, se establece la obligación de los operadores de garantizar el suministro de información mediante una alocución de 20 segundos sobre el precio, el tipo de servicio y el titular del mismo, antes de comenzar a facturar como tarificación adicional.
Consejos prácticos
De momento, la medida más fiable es la de llamar a nuestro operador para pedirle que nos bloquee el acceso a este tipo de líneas telefónicas. El problema es que es un servicio por el que hay que pagar una cantidad al mes. Otra opción es descargarse un programa llamado checkdialer que interrumpa la conexión a Internet cada vez que, sin saberlo, nos conectemos a un 806, 906 y 907, porque es un hecho que nuestros ordenadores pueden ser manipulados desde fuera, y de eso los piratas informáticos saben mucho.
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