Parece ser que el Source Code Club no duró mucho. La semana pasada, los medios de Internet habían dado la alerta sobre la existencia de una empresa que se dedicaba a vender el código de programas conocidos para diferentes plataformas por unas decenas de miles de dólares.
l sitio ya ha sido cerrado y sus creadores ya han admitido que vender secretos corporativos es un campo bastante peliagudo pero que resurgirán haciendo hincapié en la credibilidad del cliente garantizando que no sea cogido con las manos en la masa. La compañía dijo que evadiría a la policía utilizando direcciones de e-mail falsas, la encriptación y que si les cerraban su rincón en Internet se moverían a otra parte del ciberespacio promocionándose a través de listas de correo.
Al igual que el spam, los virus y otros males de la informática, la empresa se comporta como la energía: ni se crea ni se destruye, simplemente se transforma. El código robado puede convertirse en un mercado muy lucrativo. No estaría mal preguntarse acerca de las características de esta clase de negocios pensando en el por qué de su nacimiento y en sus proyectos a largo plazo.
Para darnos cuenta, lo mejor es tener en mente el siguiente fragmento del Glosario de Términos Político-Económicos de Paul M. Johnson que hace referencia a los mercados negros de forma general. Cuanto más intenta un gobierno cualquiera en dominar y controlar la economía, más grande se puede esperar la fracción de actividades económicas que tienen lugar en el mercado negro.
La creación de una economía basada en la web a nivel internacional nos obliga a pensar en la aproximación de este extracto. EE.UU. siempre ha sido uno de los gobiernos más activos en luchar contra los delitos informáticos. Sin embargo, la industria del software no tiene fronteras y a pesar de que el FBI ya ha sido puesto al corriente de esta actividad, podría darles más problemas de los que aparentemente podemos pensar ahora mismo. En general, la sofisticación de este tipo de delitos suele estar más adelantada que el mismísimo poder de las maquinarias burocráticas más efectivas.
Software Libre vs. Software Propietario
La industria del software ha sido tan posesiva con sus creaciones durante tanto tiempo que se podría hasta comprender un posible movimiento rebelde contra estas limitaciones. Pero ya hemos tenido un gran cambio en la informática con el software libre. Claramente, pocas oportunidades de negocio podría haber en un mercado negro de productos para Linux aunque tuviera un valor añadido alegando que ofrece más seguridad para los negocios.
Este año ya hemos podido ver una serie de robos de código de Microsoft, Cisco y Altavista y es sorprendente reparar en que sólo se ha arrestado a alguien en un caso a pesar de tratarse de empresas multimillonarias. La salud de un mercado negro de código fuente también está influenciada por la calidad de los productos ofrecidos. En este caso, el Club del Código Fuente había informado de sus dos principales posesiones: una versión del sistema de detección de intrusiones Dragon, de Enterasys Networks y el software de servidor y cliente de Napster.
Si estas son versiones viejas, como se rumoreaba, ¿merecía la pena comprarlas a ese precio? Si no lo eran, los clientes también se encuentran en una situación de escasa compensación debido al riesgo al que se exponen. Podría ser un precio bastante caro por unos fragmentos de código para una sociedad.
El Source Code Club es uno de los primeros, aunque seguramente no el último, en experimentar con este modelo de negocios tan inusitado. Como en cualquier otra parte de la economía, existirán y surgirán sólo mientras haya demanda. Desde la perspectiva de la clientela, se ve claramente que no se paga sólo por lo que se compra, sino por la seguridad del medio por el que se realizan las transacciones.
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