Pasaron las elecciones y ganó Bush por tres y medio millones de votos y la mayoría absoluta en el Congreso. El ciudadano ha decidido por mayoría que continúe Bush, y eso, en democracia, zanja la cuestión.
Nuestros políticos no acaban de enterarse que su poder sobre lo que ocurre en Internet es muy limitado. Recientemente se ha presentado al Congreso una Proposición de Ley que trata de controlar quien tiene derecho a escribir información. Independientemente de lo retrógrada y totalitaria que sea ese Proposición de Ley, lo que no debe extrañar, procediendo de quien tiene como modelo de libertad de expresión, el que Fidel Castro aplica en Cuba, me gustaría que me expliquen como piensan aplicarla a Internet, en el caso que se apruebe en virtud de los equilibrios que hay que hacer, para mantener la coalición de partidos que sustenta al gobierno.
Con frecuencia nos vemos en la disyuntiva de generar una normativa con excesivo rigorismo o sui generis. Debemos crear leyes que sean aplicables y prácticas.
Analizando sucesos recientes se observa que las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, no solo alteran la forma de hacer negocios, sino tambien las formas de hacer política. Nuestros políticos muestran claros signos de estar siendo sobrepasados por la tecnología.
Hace ya casi un año tuve la oportunidad de participar como voluntario en un simulacro de votación digital. Fue un experimento con el fin de evaluar si era factible sustituir el acto de depositar el voto personalmente en la urna, por el envío del voto por Internet o con un mensajes SMS. En un artículo expresé mi escepticismo sobre a esta posibilidad,. resumo lo expuesto con uno de sus párrafos; la tecnología digital cubre las elecciones con una capa tecnológica que quita la claridad imprescindible que debe tener una votación democrática.
En esa extraña tómbola del reparto de carteras de los ministerios de un gobierno, al PSC, socio catalán del PSOE, le tocó el Ministerio de Industria. No vean en ello una crítica al actual gobierno, ni siquiera al PSOE, el PP hace lo mismo, e incluso, ya en época de Franco, había que tener en sus gobiernos un ministro catalán, otro vasco y un carlista, los regímenes y partidos cambian con el tiempo, pero los tics del poder son inalterables.
Si mira en la sección de e-Administración, no encontrará entre los artículos con mi firma escritos en los dos largo dos años que dura mi colaboración semanal en esta, casa más de una docena cuya temática sea el mundo de la política, y si de ellos restamos los que tratan de técnicas informáticas relacionadas con el mecanismo de las elecciones y otros temas técnicos similares, la lista se reduce a cuatro o cinco artículos que realmente podemos considerar como de índole política.
¿Es posible una democracia electrónica hoy?
La utilización de las nuevas tecnologías de la información en nuestros actuales sistemas de gobierno permitiría una participación mas estrecha de los ciudadanos en la labor legislativa. Sin embargo su falta de reflejo en las leyes y los cambios que ocasionaría descubren horizontes inquietantes para nuestros actuales políticos y excitantes para los ciudadanos.