En el año 1992 con Internet aún en pañales, un periódico el Chicago Tribune, decide copiar su contenido a la Red. Inicia lo que se ha dado en llamar el periodismo digital. Le siguen diarios y semanarios, que van haciendo incursiones en el nuevo continente descubierto para colonizarlo, pues intuyen que en el futuro, una parte sustancial de la información llegará al público a través de Internet.
Café para todos
El sistema es igual para todos. Se encarga un diseño para el periódico digital, y a la maqueta recibida, muy parecida a la de todos los periódicos, se le vuelca el contenido de la prensa escrita. A primera vista solo identifica a un periódico, el uso de determinados colores, tipografía y logotipo. Tanto la composición y formato de la publicación, como la concepción de lo qué debe ser un periódico digital, es común a todos, lo mismo da que el periódico sea el Washington Post, o el Marca.
Durante este tiempo, solo ha habido un cambio de importancia en la concepción de lo que es un periódico digital, nacieron como clónicos digitales y hoy son periódicos on-line. Pasaron de ser la copia en Internet de la edición impresa, a incorporar al diario digital las noticias a medida que llegan a la redacción. Prácticamente todos los diarios hoy optan por esta solución. Por ello no deberíamos denominarlos diarios digitales, pues van evolucionando de forma continuada a lo largo de toda la jornada.
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Si es un semanario lo que se traslada a la Red, varia ligeramente el formato, para adaptarlo a la estética de los reportajes editados en papel, pero a pesar de todo, el modelo de maquetación imperante es tan fuerte que es difícil zafarse de él: El Hola difiere poco del formato habitual. En cambio, estas publicaciones son fieles al cierre de edición, frente al modelo de evolución continuada de los diarios.
Con amigos así, no hace falta enemigos o Lo barato es caro
Hecha la maqueta del periódico, para un editor de prensa, una edición digital le resulta barata, basta con dedicar unos cuantos becarios en prácticas al traslado a la maqueta, los textos y fotografías de la publicación madre que ya se manejan digitalizados. Con colocar los link correspondientes, ¡Voila!, ya tenemos el periódico digital.
Inicialmente fue suficiente para alcanzar los objetivos previstos, se trataba de un plan estratégico de futuro o de un tema de prestigio, ningún editor se planteaba competir en ese medio, el número de lectores digitales era testimonial, y lo recaudado por este medio mínimo. Casi siempre, los banners se regalaban junto con las campañas de publicidad en papel y, ¡por si fuera poco!, como casi todo en Internet, la lectura del periódico era gratuita para el internauta. No era cosa de malgastar esfuerzo y dinero, en algo que era puro adorno de marketing.
Con el tiempo, la audiencia aumento, despacio, pero con firmeza, y los editores observaron que los periódicos en Internet robaban lectores a los diarios impresos. ¡Para colmo!, un lector del periódico digital era un lector perdido para el periódico impreso. ¡Lógico!, si un lector habitual de ABC, pongo por caso, empezaba a leer las noticias en Internet, lo más probable, es que eligiese el abc.es, y que además, dejara de comprar el ABC en su kiosco. ¿Para qué va a comprar un diario que tiene idénticas noticias y artículos que el leído en la pantalla?. Los editores, descubrieron con horror, que estaban financiando la competencia de su propio diario.
Un problema, tres soluciones
Ante ello, hubo tres posiciones. La primera, aguantar estoicamente el chaparrón, pensando que se haga lo que se haga. el lector digital es un lector perdido para las publicaciones impresas y que dada la naturaleza de Internet, no es fácil cobrar por leer de una pantalla. Por tanto, poner a mal tiempo, buena cara, dejarlo como está, y tratar de conseguir la financiación del periódico digital por vías diferentes al cobro al lector, como publicidad, o ingresos de otro origen, subvención de grupos de presión financieros, de partidos, etc., igual que hace el periodismo en otros medios, si no cobran a su audiencia, como ocurre en la radio, la televisión abierta, y en los diarios gratuitos, como 20 minutos,. Esta postura es la seguida en España, entre otros, por La Razón digit@l, que deja leer la totalidad de sus noticias sin tipo de prestación a cambio.
La segunda opción fue tirar por el camino de en medio, dando casi al completo el periódico digital, pero reservar para los suscriptores, contenidos de supuesto mayor valor añadido, como reportajes de investigación, artículos de opinión, la hemeroteca o cosas por el estilo. Esta postura la lideró El Mundo, si bien parece que actualmente ha vuelto a liberar la totalidad del periódico, y en otra modalidad la mantiene La Vanguardia, que es gratuita, pero exige la inscripción en el periódico, con entrega de datos personales como pago de la suscripción.
Los más radicales, obligan al pago de una suscripción para permitir la lectura de la publicación digital, este es un caso adoptado por contadas publicaciones, la mayoría de ellas de tipo económico, pero que también han adoptado periódicos de información general como El País en España. Ellos solo permiten leer los titulares de las noticias reservando el desarrollo de las noticias y los artículos para sus suscriptores.
¿Cuál fue la mejor solución?
Contra lo que pudiera parecer, pasado un tiempo de esta toma de decisiones, se ha constatado que la postura más rentable fue inhibirse del problema y no hacer nada. No obstante, en mi opinión, los que han seguido dando el periódico en abierto no han tomado un camino totalmente correcto, por lo que si quieren prosperar en este medio, a la larga tendrán que diferenciar la edición digital de su homóloga impresa, o serán superados por periódicos mejor adaptados al medio digital.
Independiente de la postura que haya tomado un periódico, Internet roba lectores. Cada día más personas prefieren la información digital a la impresa, por varios motivos a parte del económico, (aunque la gratuidad, es además un motivo de mucho peso)..
Noticias frescas esperándote
Mucha gente, cada vez más, están conectados permanentemente a la Red, en cualquier momento del día pueden dedicar un rato, en su trabajo o en el hogar. a entrar en su periódico favorito a leer las noticias de última hora que el ofrezca. Habitualmente esta cualidad es poco importante, salvo en determinados asuntos como a Bolsa o cosas por el estilo, pero si hay una primicia de primerísima página, como lo fue el compromiso del Príncipe o las bombas de Madrid, la inmediatez la noticia da a Internet un valor inestimable, frente a las publicaciones impresas que dan como primicia las noticias del día anterior.
En urgencia, gana la radio a Internet, pero, en la radio tienes que tener la suerte de pescar la noticia al vuelo, mientras que en Internet la última noticia está esperando que entres a leerla. Esta sola característica hace que muchos prefieran el diario digital al de papel. En El Mundo los partidos importantes se retransmiten en directo, al igual que la radio, la diferencia está, que en la radio si te conectas a medias, no sabes lo que pasó, mientras que en El Mundo, puedes informarte de la última hora, a la vez de que te enteras de lo ocurrido desde el principio. El periódico tradicional, hará igualmente una extensa y detallada crónica del partido, (que también aparecerá en el periódico digital), pero llegará al lector ¡al día siguiente!.
Caben todos, por ahora
Sin embargo muchas personas tiene largos desplazamientos desde su hogar a los centros de trabajo, y en vez de aburrirse, los aprovechan para leer el periódico. Aquí, es mayor peligro para los periódicos tradicionales, los nuevos periódicos gratuitos que regalan en las estaciones, que Internet.
Aunque pongan wifi en el metro, de momento, sigue siendo más cómodo para el que viaja en transporte público, leer un periódico que desplegar un portátil. Las promesas que se hicieron de e-book, ligeros y con hojas plegables, no han fructificado, por el momento hay un lugar para el diario de papel, en el futuro Dios dirá, aunque casi con seguridad encontrara su sitio en el mercado, de la misma forma que la televisión no acabó con el cine, ni este con el teatro.
Opino, que el ABC, La Razón , y los periódicos que han tomado esta postura, han acertado, (en parte), pues parte de sus lectores habituales se les han escapado del periódico impreso, como eran inevitable, pero al menos los han recuperado en Internet, y quizá hoy, pues ha subido la publicidad en Internet, o más adelante, estos medios van a generar beneficios, igual que lo consigue la radio o la televisión en abierto.
Aun no hay auténticos periódicos digitales
En mi opinión, el problema está en que siguen sin hacer un diario digital, es decir un periódico que aproveche las posibilidades que tiene el medio. Siguen haciendo en un 95% algo que es un trasunto de los periódicos escritos sin aprovechar las posibilidades que tiene el medio para hacer un periodismo que nada tenga que ver con un diario impreso. Pero de esto hablaré otro día.
quien dijo que ser CHINO es fome? es bakan -.-
igual buena onda los textos ammmmmmmigos
me gusto mas este articulo que el anterior ya que en realoidad nos ayudara mas en avanzar a tavez de el sistema de hoy en dia
Me comi a la gillian :Z
Oiee parenlaaa !
Oiee parenlaaa !
pobre que sepa quien ue el ql que puso esa wea
ya po sean hombresitos si handan escribiendo weas
8==d--o:
amo al ortega
La Paula Perraber ama a todos los ql!
la paula se los come a todos