El teletrabajo introduce un cambio en la vida familiar que no tiene precedentes desde que el homínido descendió del árbol para vagar por las praderas. Por primera vez en la historia, hombre y mujer tiene igual trabajo que realizar y lo realizan en el mismo lugar.
De siempre, los partos y prolongadas
lactancia de las criaturas unido a la menor complexión física de
las mujeres, ha marcado una diferenciación en el trabajo en función
del sexo, normalmente las mujeres quedaban en el hogar, al cuidado
de la prole, haciendo trabajos que hemos dado en llamar domésticos,
mientras que el hombre se alejaba de la vivienda buscando
lugares
donde fuera más fácil conseguir alimentos para la familia.
Primero fue buscando caza, luego a cultivar tierras y pastorear
ganado y por último a realizar trabajos como asalariado en fábricas
y oficinas.
La mujer se incorpora al mundo laboral
La reducción del número de partos, el acortamiento del tiempo de lactancia y una corriente de pensamiento que equipara a las personas de ambos sexos, permitió y en cierta medida obligó, a que la mujer accediera también a los lugares de trabajo tradicionalmente ocupados por varones, equiparándose con ello a los hombres, se dice que hoy la mujer trabaja igual que un hombre.
Pero continúa con las faenas domésticas
Pero la tradición hizo que siguiera siendo la gestora principal del trabajo doméstico. Así, mientras que el hombre, buscando la mejor promoción profesional, o más remuneración, podía alargar el horario de trabajo, y solicitar puestos que exigieran gran dedicación, la mujer, se ve obligada a autolimitar su esfuerzo en le taller o en la oficina, para conservar las fuerzas necesarias para sacar adelante el trabajo que la espera a su vuelta al hogar.
Compatibilizar las tareas del hogar y del trabajo
El teletrabajo acaba con esta diferencia. Exceptuando los contados y cortos periodo de descanso y recuperación debido a los partos, el teletrabajo equipara totalmente a la mujer y el hombre, pues al no haber necesidad de alejarse del hogar para conseguir el sustento, ni suponer en este trabajo ventaja alguna la mayor fuerza y estatura, tanto da el sexo de quien soluciona los HITs ante el ordenador. Por otra parte al no tener en el teletrabajo la rigidez de horarios que impone la asistencia a una oficina, los trabajos domésticos se pueden intercalar sin problema entre las pausas del teletrabajo, pudiendo compatibilizarlos con más facilidad.
El partido de vuelta, en campo contrario
Esto que es evidente para el trabajo de la mujer, es igualmente evidente para el del hombre, si el hombre trabaja en el hogar, puede perfectamente hacer pausas es su trabajo para sacar el trabajo doméstico. Nada impide que entre sesión y sesión de teletrabajo, ponga en marcha la lavadora, lleve el niño a la guardería o haga una rápida visita al supermercado. El partido se juega ahora no en la oficina sino en el hogar, el campo de la mujer, y no es ella quien tiene que equipararse al hombre, es él quien tiene que trabajar como una mujer.
¿Quien hace las tareas domésticas?
Por otra parte, como los HITs se pagan en función de la formación del teletrabajador, y actualmente, (en los países adelantados), la formación académica de hombres y mujeres es prácticamente igual, será cada vez más corriente en el futuro, que la mujer trabaje en HITs de mayor cotización, siendo por ello quien aporte más sustento a la familia. En tal caso, de tener que sacrificar alguien horas de trabajo para realizar las tareas domésticas, lo razonable será que lo haga quien menos ingresos obtenga por hora teletrabajada, independientemente de cual sea su sexo.
Retroceso del machismo
Las raíces del machismo están fuertemente arraigadas en la sociedad y en la mente, tanto de hombres, como de mujeres. Pensar que el teletrabajo vaya acabar totalmente con el machismo es utópico, pero es cierto que uno de los pilares que lo sustentaban, el que alguien tenía que hacer los trabajos del hogar, mientras que el dinero se ganaba mas fácil lejos de él, se ha derrumbado.
El hombre para eludir los trabajos familiares no podrá alegar lo muy cansado que llega al hogar después de una agotadora jornada del trabajo. Pues hombre y mujer harán exactamente el mismo tipo de trabajo y en el mismo lugar. Tendrá por fuerza que buscar otras coartadas y no va a ser fácil encontrarlas.
Igualdad sexual legal, pero no en la práctica
Si bien la reducción al mínimo del machismo, no va a provocar fuertes cambios en los países avanzados, pues la igualdad entre los sexos ya ha sido asumida socialmente, la práctica real de tal medida si se dejará sentir en la sociedad de alguna forma y habrá determinados campos en que se note especialmente.¿Dejarán de llenarse los campos de fútbol porque los hombres tendrán que llevar a los niños a casa de sus amiguitos, o los espacios libres que dejen los hombres se poblaran con mujeres liberadas de esa obligación? ¿Es el metrosexual una avanzadilla del hombre superglobalizado?
El tiempo dirá que consecuencias tiene en el diseño de automóviles, el que sean comprados por igual por hombres o por mujeres, o como afectará al marketing el que los hombres sean cada vez en mayor proporción los que eligen los alimentos precocinados en los Supermercados. Muchas consecuencias, unas de gran calado y otras superficiales se derivarán de ello y con ello el mundo, tal como lo conocemos actualmente, se alterará profundamente, acabarán el modo de vida actual, dando lugar a otro más acorde con la nueva realidad.
Efecto en el Tercer Mundo
Por otra parte nos hemos centrado en los efectos que se producirán en el Primer Mundo, pero con seguridad muchos de esos teletrabajos se efectuarán en el Tercer Mundo, donde sueldos, que no interesan en América o en Europa Occidental, pueden ser tremendamente atractivos en Asia o en África. ¿Cómo afectará en estas sociedades fuertemente machistas, que la mujer, desde su domicilio y sin abandonar sus ocupaciones tradicionales, pueda conseguir mayores ingresos que los que consigue el hombre cultivando la tierra o cuidando ganado? ¿Surgirá alguna norma social o religiosa que impida que el trabajo ante el ordenador lo efectúen mujeres o los cambios generados revolucionaran la estructura familiar y social de esos países? Desde luego los efectos de la superglobalización, tendrán mucha mayor repercusión en Tercer Mundo que en el Primero.


P.D.
Mirando por ahí, he encontrado un comentario a un post de una mujer a la que le han concedido el teletrabajo que resume de maravilla lo que mantengo en este artículo. Os lo transcribo
# re: Más sobre el papel de las madres en la ciencia (David Barrado y Navascués)
15/03/2006 17:25 por Carmen
Buenos días chicos!
David, he leído lo que has escrito y tienes razón en que hay que hacer "el pino" cuando se tienen críos. Afortunadamente, por lo menos es lo que veo en las familias que me rodean, cada vez se implican mas los hombres en el cuidado de los niños... y es que a la fuerza ahorcan!!!.
Os tengo que contar una alegría y es que ME HAN CONCEDIDO EL TELETRABAJO. Es decir, trabajaré en mi casa 4 días de la semana (y uno voy a la oficina) con el mismo sueldo, por supuesto ya que el trabajo será el mismo. Me dan un portátil y móvil y me pagan el ADSL. Política de conciliación de la vida laboral con la profesional de Telefónica I+D. ESTOY EMOCIONADA. Empiezo en abril!!!. Y la requetemaravilla es que el horario lo marco yo!!!
Ya os contaré como va el tema... Pero a ver si las empresas empiezan a tomar conciencia de que se puede rendir igual (o mas) dando un poco de libertar de horarios a los trabajadores!!!
Un beso y buen miércoles
Carmen
Por si alguien quiere leer el artículo de donde lo encontré les paso la dirección.
weblogs.madrimasd.org/astrofisica/archive/2006/0..
Si la globalizacion exige un cambio en la estructura familiar y el comportamiento de los conyuges hacia sí mismos como hacia sus hijos, dando posiblemente lugar a una nueva redefinición de la familia, es cierto tambien, que en los sectores de extrema pobreza, de los países marginados del sistema mundo, la estructura familiar se agudiza y asentua los aspectos mas negativos que en ella se producen, como machismo, autoritarismo, violencia familiar y olvido ontologico del clan.